Estudios recientes demuestran que, además de influir en el aumento de peso, la cantidad y calidad de lo que comemos, influye la hora a la que lo hacemos.

Por eso es importante, que, a partir de una determinada hora de la tarde, no se ingieran más alimentos.

Sería perfecto el ayuno de 12 horas, por ejemplo, cenar a las 8pm y desayunar a las 8 am; con ello, no sólo conseguiríamos no aumentar, sino perder peso, además de controlar el síndrome metabólico (diabetes, hipercolesterolemia)