La criolipolisis es un procedimiento no-invasivo para la eliminación de grasa corporal mediante la aplicación de frío.

El método, desarrollado por científicos del Massachusetts General Hospital y de la Universidad de Harvard, en Boston (Estados Unidos), se sirve de una dispositivo con forma de placa que se aplica a la piel enfriando los adipocitos (células grasas). La aplicación de frío las descompone gracias a la lipolisis. El procedimiento puede ser una alternativa para la liposucción, con la diferencia de que no es invasivo y no supone riesgo para el paciente.

Se trata de un tratamiento indoloro, que precisa pocas sesiones. El intervalo entre sesiones es de 4- 6 semanas. La duración del tratamiento para que sea eficaz debe ser de 70 minutos.

Una característica fundamental del equipo debe ser la temperatura a la que desciende el tejido, ya que si no se alcanzan los -8ºC, los resultado no son definitivos. Eso explica que muchas personas lo hayan probado y opinen que no han obtenido ninguna reducción de tejido adiposo.

El tratamiento es muy eficaz en determinadas áreas como son abdomen y flancos. También se ha demostrado gran eficacia en trocánteres (“cartucheras”), cara interna de muslos o rodillas.

Otra ventaja importante, es que se puede realizar durante todo el año, incluso en verano.

Los efectos secundarios más frecuentes son hormigueo de la zona tratada durante unos días, así como algo de eritema.

No es un tratamiento para personas obesas, ni va a conseguir una reducción de peso. La reducción de perímetro es variable según los pacientes, la media es de 3-5 cm por sesión.

En definitiva, la criolipolisis bien aplicada, es un método muy eficaz para reducir grasa localizada