SULFITOS: Estos aditivos tienen propiedades conservantes que actúan manteniendo el color del alimento, previniendo su oxidación y evitando que los hongos, las bacterias y las levaduras cerzcan en ellos.

Los sulfitos hacen posible que una gran cantidad de alimentos lleguen en buenas condiciones a nuestros hogares, pero eso sí, tomados en pequeñas dosis. Cuanda mayor es la cantidad en los alimentos, mayor duración del producto, pero también existe un mayor riesgo para la salud, ya que su acumulación en el organismo puede causar reacciones alérgicas como dolor de cabeza, dermatitis, urticarias o iritación gastrointestinal y un empeoramiento del asma.

Tipos de sulfitos:

  • Los naturales en alimentos fermentados, como vino, cerveza o algunos quesos.
  • Artificiales, con aplicaciones en farmacia, cosmética, dulces, aperirtivos, cervezas, vegetales, frutos secos, mermeladas, curstáceos, moluscos y carnes.

Los alimentos que contribuyen a un mayor aporte de sulfitos son: vino, jugos de fruta, fruta seca y nueces.

Otros aditivos más peligrosos:

  • Los nitritos usados en conservas de marisco y quesos, los cuales en dosis abundantes son cancerígenos,
  • El hidroxibenzoato de etilo utilizado en la salsa mayonesa : potenciadores de tumores
  • El ácido propiónico presente en productos de panadería, que también puede ser un potenciador de tumores.